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Al menos me acompaña la tristeza





Al menos me acompaña la tristeza

Las estrellas brillan en la eternidad
perdonando al mundo
por su torpeza, por su maldad,
colmando recuerdos y deseos,
volviéndolos presente y realidad,
conectando con la noche
a una mañana enorme,
llena de hojas caídas y húmedas
que llaman al sol,
apagado y oscuro,
preocupado y hambriento
y que una sonrisa nos regalará.

Las estrellas brillan en la eternidad
¿Acompañándome?
Preparando al mundo cruel
para el mañana purificado.
Al menos me acompaña la tristeza,
esperando que caiga la lluvia,
y necesitando un poco del sol.
El café se enfría y el humo se disipa,
el cigarro muerto,
sus besos curtidos
jugosos y suaves no están
su sonrisa nunca más volverá.

4 flores



4 flores

   Una flor cada día te enviaré, una rosa roja, una caléndula, un tulipán y una dalia negra, que representarán el ciclo de nuestro amor.

   Primero, la rosa roja, por un inicio apasionado, sin pausas y emocionado, lleno de calor y compañerismo, lleno de lujuria y nosotros perdidos en nosotros mismos. Una rosa roja, que sólo te mostrará cuánto nos amamos sin conocernos y cuánto esperábamos que nada más de amarnos sin conocernos quisimos al amarnos en ese momento.
   Luego, la margarita, por las ganas de sentirme enamorado, saber si me amas y querer seguir a tu maldito corazón amarrado. Ya el amor de desconocidos había pasado, sólo queríamos amarnos de verdad como amantes que se aman ocultos en el espacio, entre las estrellas y las paredes de un viento forcejeante.
   Antes del final, te entregaré un tulipán, por lo desesperanzados que nos encontrábamos, por lo poco que ya nos amábamos, pero que con un poco de nuestro corazón queríamos expresarlo, queríamos sentirnos separados y de poco en poco, lo conseguíamos estando atados, estando entrelazados en una cuerda que sólo nos masajeaba la esperanza inexistente del compromiso desalmado, como un matrimonio resquebrajado, que lucha por sus hijos... pero ¿y los nuestros...?
   Para terminar, la dalia negra, mi flor predilecta, por lo mortífera e incorrecta, por lo odiada y lo perversa, por sus pétalos y su suave cabecera. Una dalia negra, por el término irremediable de nuestro amor. Inexistente amor, tal vez eso significa esta flor, no hubo término, sino que nunca hubo comienzo. Una dalia negra, por mis des-variaciones mentales, por mis arranques emocionales y por tu falta de vida en lo que debió ser la mansa prueba del amor.

2012




2012

Mientras escucho como
las campanas comienzan a doblar,
siento la lluvia divagar suavemente
aumentando lentamente su fuerza
y estas tierras golpear.

A lo lejos se escucha
la sinfonía de los perros al ladrar,
acompañada del galope de cascos,
creo que vienen desde el norte
y se aproximan sin parar.

El viento arrasa con todo en su pasar,
la lluvia no deja de pensar, de regodear,
cayendo tan fuerte, como tormenta y su cantar.

La furiosa sinfonía ya dejó de ladrar,
lamentos y aullidos comienzan a llorar,
aislados y perdidos, tan grande el dolor para parar.

Los veo venir, bajo la vista ante el final,
cinco jinetes corriendo en la vil oscuridad.
¡No quiero morir! Sólo eso puedo pedir y gritar.

Mientras diviso como
un fuego en el río empieza a avivar,
veo su silueta moverse lentamente.
Me confundo febrilmente con ella
y su frágil caminar.

En la montaña veo
ángeles a la luz de luna brillar
despejando las nubes, permitiendo
a las estrellas asomarse al balcón
y a todos al cielo llevar.

Miedo-Muerte desde cordillera a mar, 
“la Pelá” no deja de reír, de saborear,
llenando su lista, con mi gente y su clamar.

Dios deja su trono, comienza a bajar,
cánticos y trompetas comienzan a sonar,
lágrimas y rezos, tan grande la fe para no parar.

La veo venir, rosando muy cerca del final,
corro raudo a abrazarla, necesito su claridad,
junto a ella quiero morir y en sus brazos descansar.

No sé cómo romper mi corazón, más de lo que tú ya lo has hecho.



No sé cómo romper mi corazón, más de lo que tú ya lo has hecho.

Charlamos, nos miramos y nos sentimos el uno con el otro, tomas mi mano y me dices que me quieres a tu lado, miras mis ojos al decirlo y no te creo... cuesta hacerlo, si hasta ahora sólo me has engañado, sólo habéis jugado, perdiendo mis más meritorios sentimientos y mis lágrimas, si, se perdieron todas en el pañuelo. Mas insistes en que me quieres y lo dices como si estuvieras silbando, como si todo fuera tan fácil y tan meritoriamente sabido por libro, rutinario e insatisfactorio.

Miro tus ojos y te desafío. Te pregunto si alguna vez dormiste y aparecí en tus sueños, si compartimos una mirada en ellos o quizás un beso... me he hecho esa pregunta miles de veces, será verdad que me amas. ¿Será cierto que te quiero? Pues si bien, eso siento, no creo en el amor no correspondido, no creo en el ser incompleto. HOY NO CREO EN NOSOTROS.

Me miras y contestas de una forma extraña: “...el sexo y el amor son arte y guerra, la cuestión es saber cuánto apostar en cada una.” Te juro que no sé qué pensar con eso, no sé qué decir, ni sé que hacer, sólo pienso que ahora solo debe terminar, esto debe acabar, pero no sé cómo hacerlo, no sé cómo romper mi corazón, más de lo que tú ya lo has hecho.

Y allí dejé correr mi imaginación



Y allí dejé correr mi imaginación

Y allí dejé correr mi imaginación, allí comencé a escribir por primera vez, allí me miraron y allí me besaron, en ese maldito y bello lugar, se dio todo lo que debía darse: amor, pasión, amistad, envidia, orgullo, sangre, mucha sangre, muerte y reconciliación; en ese lugar, entonces, me senté y seguí las sombras y los rostros de las personas que pasaban, algunos que me alegraban, otros que de verdad me inspiraban, otros que no y otros que simplemente me avergonzaban, pues no hacían más que no hacer nada, ni por si mismos ni por nadie. Eso me dolía, que no hicieran nada por sí mismos, que de verdad así mismos se necesitaban, pero vagaban en sus escambrosas, borrascosas y amargadas vidas.

Y allí dejé correr mi imaginación, abrazado a tu recuerdo, a tu nunca adiós y tus besos extrañados, a una fría despedida en tu ataúd y por fin abrazado a tu reencuentro en tu reencarnación, a tu clon o a ella, que como quieras llamarle, supo suplir ese espacio. Por eso es que fue allí donde dejé correr la tinta, dejé correr todo lo que por ti no dejé correr y hoy, por fin lo entiendo, hoy por fin te dejo escapar, pues nuevamente dejo volar e infiltrarte en todas las cosas y a mi imaginación, para que sepas que aun te recuerdo y que debes estar aquí, como siempre lo has estado, cuidándome y guiando mi camino, jamás terminado y juntos, lado a lado.

En la bella oscuridad de un día…


En la bella oscuridad de un día…


   Esta mañana, decidí cerrar los ojos y no abrirlos hasta notar que ya no quedaba luz de día. Así es, me desperté y me cuestioné algunas cosas, también me pregunté otras y concluí una par de cosas que me llevaron a tomar esa decisión. Al principio fue muy complicado, chocaba con las cosas, me sentía extraño, no tenía ni había caminos marcados, no sabía si cuando caminaba iba hacia adelante o iba hacia atrás, no sabía si me dirigía a mi destino o no. Tomando en cuenta que cuento con un poco de sordera, también me costó mucho comunicarme con las personas, puesto que me ayudo un poco de sus labios. Obviamente, con el pasar de las horas no fue diferente, tropezaba hasta con la más mínima arruga de la alfombra, con la más mínima hormiga cabezona y hasta con los más mínimos granitos de tierra en el cemento de la vereda. No podía caminar tranquilo, no llevaba un bastón blanco o un lazarillo.

   En pocos minutos, comencé a recordar lo bello de los colores, sus tonos y matices, sus combinaciones… y pensé en abrir mis ojos, lo iba a hacer, lo estaba haciendo, lentamente comencé a decirme “debes hacerlo Böris, debes hacerlo”, pero sólo alcancé a decírmelo hasta que escuché una voz que me dijo “¿quiere ayuda señor”, era una voz infantil, muy suave y cariñosa, agradable, así como nunca había escuchado, y se oía tan sincera, tan de verdad… así como nunca había escuchado, tal vez nunca me habían sido tan sinceros, sin siquiera estar afirmando o negando algo, de hecho, una pregunta no puede ser no sincera, su pregunta ni siquiera implicaba que él me fuera a brindar su ayuda, simplemente me decía, me preguntaba… él quería saber si yo necesitaba o quería ayuda. Así de simple me detuve en mi triste intento de rendición y así de simple le contesté “me vendría bien una mano”, y de paso elevé una gran sonrisa. El niño me tomó fuertemente la mano y me acompañó por gran parte de la ciudad estrangulándome los dedos, contándome todo lo que había a mi alrededor, contándome lo que la gente susurraba y el cómo la gente me miraba.

   Cuando llegamos a la plaza, el pequeño me describió las aves como bellos animalitos con alas y plumas, de colores azules y blancos, me dijo que se llamaban palomas, sonreí, yo lo sabía, pero me agradaba el cómo lo decía. Más adelante me describió como una pareja de ancianos se besaba, se reía él porque le causaba asco, emitía sonidos y todo, me reí mucho en ese momento. Seguimos caminando y llegamos a la calle principal de mi pueblo, hay poco movimiento, pues no vive mucha gente por acá, me preguntó si quería visitar algo en especial, a lo que contesté que me gustaría pasear nada más y escuchar lo que él dice. Y eso hicimos, caminamos, caminamos y el describía lo que veía. La calle que mencioné es como de dos kilómetro, pero aproximadamente un cuarto de ella es “el centro”, lo cual es penoso, pero a mí me agrada, la cosa es que llegamos más o menos a la mitad de la calle y hay un árbol que me encanta, es grande, frondoso, verde y siempre lleno de aves, le pedí al pequeño que me contara que es lo que veía exactamente en ese momento, a lo que él lenta, suave y tímidamente me contestó “ese árbol es como uno de esos peces que salen en el ‘Discovery Channel’, esos que son bien grandes, bellos, pero malignos…”, eso me pareció muy extraño, por ningún motivo alguna vez se me pasó por la mente que ese árbol, ese que me gustaba tanto, fuese malvado, maligno. Luego, me explicó lo siguiente “…lo veo así porque es lindo, atractivo, así llama a su presa, que en este caso con los pajaritos, pero, en lugar de comérselos, se queda con ellos para vanagloriarse de una belleza superior.” Entonces solté una carcajada muy grande y sentí que, a pesar de no ver nada, todo el mundo me miraba en ese momento.

   Pasamos un rato parados a la sombra del árbol, pues hacía un calor tremendo, poco soportable, de esos que detesto. Ya era bastante pasado medio día y le pregunté al niño si tenía hambre, si tenía algo que hacer y él me dijo claramente que estaba entretenido con lo que hacía, pero debía volver con su madre. Entonces le pedí que me dejara solo, que ya conociera el camino. Nos despedimos, me abrazó muy fuerte y me deseo un buen regreso a casa. A pesar de eso, mi destino aun estaba lejos de mi hogar, quería seguir caminando a ojos cerrados, quería seguir conociendo esas sensaciones diferentes, quería seguir sólo escuchando, sólo oliendo, sólo disfrutando, sólo caminando a ojos cerrados por la oscura belleza de un día sin motivos aparentes. 

   Seguí caminando entonces, y llegué a una especie de río que cruza el pueblo, y me senté en una de las bancas que por ahí hay. Habían muchos niños bañándose, mucha agua fluyendo, muy viva, habían perros ladrando y gatos saltando. Me quedé ahí un buen rato, respirando, simplemente respirando y viviendo. Eso hice hasta que se sentó alguien a mi lado, tenía voz de mujer, me imagino que unos treinta años, se oía muy sensual, muy agradable y tenía un acento medio sureño, lo reconocí a la perfección, además, su voz se me hacía muy familiar.

   Ella, me preguntó qué hacía, por qué tenía los ojos cerrados, lo que contesté con muchos nervios y muy avergonzado “Estoy jugando a ser ciego, suena mal, pero es un experimento. Quiero saber que se siente vivir así, aunque sea tan sólo por un día, y hasta ahora no me ha ido mal… creo.” Ella se acercó más a mí y me preguntó “¿No has hecho trampa” y luego de eso le conté todo lo ocurrido hasta el momento, y enfaticé en que estuve a punto de abrir los ojos PERO NO LO HICE.

   Me levanté, quería caminar y le pedí compañía. Al igual que con el pequeño, no pregunté su nombre. Hablamos de la vida, de sus gustos, de los míos, de su familia de la mía y de todas esas cosas, mientras ella me guiaba tomada de mi brazo. Pasamos por una tienda donde vendían gafas de sol, de esas que no me gustan, que no uso… pero en ese momento yo no lo sabía, ni siquiera sabía dónde estaba, pero ella me dejó afuera un rato, entró a la tienda y al salir me dijo toma y ponte estas en los ojos, me pasó unos lentes de sol en las manos, le dije que no usaba gafas, que no me gustabas, a lo que respondió astutamente “Eres ciego, los ciegos usan gafas, ni siquiera sabes como son, debes usarlas y punto.” Como un tonto sonreí y me las puse. Seguimos caminando, un buen rato, y llegamos a una plaza de juegos, se escuchaban muchos pequeños gritando, cantando, saltando… simplemente jugando como pequeños niños que son. Sentí que me miraban, dimos unos pasos y ella me sentó en un columpio y al parecer se sentó al lado mío en otro. Nos balanceamos y seguimos conversando, ella no describía nada, sólo hablaba y me agradaba escucharla. Pero hubo un momento en que guardó silencio, sentí como si ella ya no estuviera a mi lado y pregunté “¿dónde estás” y siento en mis labios un suave roce de algo muy cálido, suave y sabor a frutilla, sonreí y me eché para atrás, sólo quería abrir los ojos y deduje que lo hizo con esa intención, no abrí los ojos aunque era lo único que quería hacer. También, quise preguntar su nombre, mas no lo hice, le dije que camináramos porque me dolía el trasero y ella se rió de aquello. Le pregunté la hora, porque noté que estaba oscuro, le dije que me dejara en mi casa si era posible. Ella me dijo “Son las siete y algo de la tarde, aun te queda sol, pero… caminemos lentito hacia tu hogar.” Asentí con la cabeza y ella tomó mi mano, asustado la solté inmediatamente y le pedí que mejor tomara mis músculos, en tono de broma claro, soltó una leve risa, muy suavecita y tomó mi brazo. Caminamos unos pasos solamente y luego me agarró el pantalón alguien, me asusté mucho, pues me encontró por sorpresa, me dijo esa persona “¿caballero, cómo le va” y sonreí, era el niño de la mañana y me deseó buen día nuevamente y corrió ella sonrió también, soltó mi brazo y me dijo “te quiero”, desapareció en ese momento. Nuevamente quise abrir los ojos, pero pensé que aun podía estar a mi lado.


   Simplemente caminé nuevamente, sólo un ratito hasta que no sentí luz natural en mis ojos y los abrí, me fui a mi hogar y pensé algunas cosas, tal vez encontré las respuestas que necesitaba y tal vez llegué a las conclusiones que pensé que llegaría… tal vez nada pasó por mi mente y sólo dormí.

Julio Verne



Julio Verne

   Con sueños por alcanzar, con ideas por sangrar y obligado a vivir y obligado a volar, construyo un imperio en las nubes, viajo en el sonido, en el viento y su soplido, en el tiempo y en su aliento buscando señales para empezar y así a todos enseñar que al final en el silencio de sus corazones encontraran la verdad.

   Ahora que esto cobra vida y ahora que mi reino volará, ahora que no pasa el tiempo y ahora que escucharan mi cantar, los hombres sin fe verán que todos pueden llorar, que todo se puede evitar y que el amor los llenará al final.

   En esta fría realidad, mi camino en caballo de piedra me convertirá, grano a grano, gota tras gota de sudor, como acero en el viento, como alquimia en desiertos, como hombre sin elección, como niño en su habitación, soñando en mi alma con ser salvaje, libre y puro, sin domesticar, buscando todo soñar, mi propio soñar inquieto, alimentando mi deseo, mi propia bendición, mi propia maldición, mi propio poder, mi propio final. Mirando a los niños despertar, mirando al día llegar, un nuevo amanecer y la noche lanzar, mi país vuelve a brillar, alegre vuelve al día a saludar sin tener nunca un final, sin nunca su cara desfigurar, sin caer, sin parar.

   Así busco comenzar y así busco terminar, viajando por el mundo, desde Londres a Bombay, de Calcuta a Nueva York, sin parar; desde Islandia al centro de mi Tierra o en mi nave hasta la Luna, son viajes y vidas por comenzar y por crear, recorriendo en globos, submarinos y helicópteros, anticipando la realidad, siendo en la fantasía la misma verdad y la impresión de la análoga autenticidad.

Déjame quedar contigo esta noche



Déjame quedar contigo esta noche

Déjame quedar contigo esta noche,
en la calle hace frío,
y en mi corazón...
sólo hay silencios que se rompen.
Me siento solo y aturdido,
perdido en el recuerdo de su nombre,
quiero que me lleves al olvido,
y consigas que me sienta denuevo hombre.
Déjame quedar contigo esta noche,
y ámame en silencio,
muy... muy despacito,
entre susurros que me hablen,
entre besos y caricias
que me hagan olvidar todos los reproches
y lo mucho que por su culpa he sufrido.

Curiosidad, ideas y algo más

Curiosidad, ideas y algo más

Curiosidad. Intriga. Misterio. Sus ojos me llenan de sin saberes. Sus manos me impiden pensar en lo que hacen... me invitan a desconcentrarme... me invitan a desvariar, tomándolas, apretándolas, rozándolas y no soltándolas. Su cuello me invita a besarlo, morderlo, acariciarlo y no alejarme de él. Tus piernas. ¡OH TUS PIERNAS! Ellas, me invitan a posarme entre ellas, me piden a gritos, si a gritos, que por favor las tome, una a una y las despedace. Tus piernas me piden que las toque suave, lenta y tiernamente, que las recorra desde la punta de los dedos, que roce las plantas de sus pies, que suba por sus tobillos, que siga en sus pantorrillas. Que me quede en sus pantorrillas. QUE HERMOSAS PANTORRILLAS. Que llegue a las rodillas y que juegue un poco con ellas, para luego llegar a tus muslos… lo mejor del mundo, son duros, tiernos y sensuales. Tus muslos, casualmente son un camino, uno sin fin. Tus muslos me llevan a tu entrepierna. Tus muslos me llevan a tu corazón -¡Claro que al corazón! ¿Dónde más?- pero antes, obviamente debo besarte entera. Tus brazos, esas bellas ramas, que para nada son secas como las de un feo árbol, son preciosos, blancos, erizados. Me llenan la piel, me excitan tus brazos. Me impiden pensar libremente. Tus brazos, que separan tus manos de tus hombros, que me alejan de tus pechos, CÓMO!!?? Pero… pero… me gustan tus brazos… ¿me gustas?
Pensamientos. Ideas. Revolución. Tu cintura me da ideas geniales para actuar, me dice en silencio: “tómame”. Mientras yo, acariciándola, la traiciono con tus glúteos, que a su vez me miran de forma sensual, solicitando ayuda, necesita que quite el pantalón, para así dejar sin tapujos a su colega, esa que tanto me llama, me grita que debo entrar en ella. Pero yo, no le hago caso. Voy a tus pechos. Tus bellos pechos. Wow. Los tomo, los acaricio, los tomo, los beso, los rozo y los vuelvo a besar, mientras bajo y vuelvo a tu cintura. En realidad a tu ombligo, sigo bajando con mi boca. Bajo un poco más. Y otro poco. Ahora si ayudo a tu entrepierna. Bajo tu cremallera, quito tu botón. ¡Lo arranco! Bajo tu pantalón. Y te beso. Subo mi mirada y te sonrío. Tú no haces caso, miras con una carita que me apresura. Me precipita a escalar más que con la mirada. Me hace entrar en ti. Me hace penetrar la barrera de la lujuria. Nos hace ir más allá.
No sé si detallar todo. No sé si contar los que ocurrió en el colchón, en la mesa, en la silla de mi escritorio, en la cocina y en la lavadora. No sé si relatar cómo me gustó mirarla en ese momento, o contar cuánto disfruté el mirarla después de lo que ocurrió en el colchón, en la mesa, en la silla del escritorio, en la cocina y en la lavadora. No sé qué decir. No sé si ella estará feliz de que lo relate. No sé si ella estará feliz de que diga que nada pasó.
La miro ahora, y sólo quiero seguir. Quiero volver a besarla. Quiero volver a tocarla. No quiero despertar de este bello y ardiente sueño que nos une en la eternidad. No quiero alejarme de tu ser. No quiero salir de ti. No quiero que tu entrepierna se vaya de mi casa. No quiero que tú te vayas de mi casa. No quiero que esto se acabe. Quiero que el clímax sea eterno. Quiero que tus besos sean insaciables. Quiero que nuestras vidas no alcancen para el gozo de nuestros cuerpos.

¡Aquí está Wally!



¡Aquí está Wally!

Por fin lo encontramos.
Después de años de prófugo,
el ladrón de la gorra a rayas
y los jeans locos y azules,
cayó bajo nuestras fuerzas.
Por fin lo encontramos.
Lo encontramos,
luego de usar nuestros ojos 
y tapar con nuestras manos,
debimos llamar al ejercito
y hasta a los ‘pacos’,
ellos también nos ayudaron.
Ni Carmen San Diego,
ni los magníficos,
ni tan siquiera Dexter...
sólo él nos faltaba
y hoy es nuestro.
Buscado entre multitudes
en estadios y teatros,
en ferias y conferencias,
en ciudades y campos,
el maldito rayado,
el maldito roojiblanco,
el Maldito Wally...

¡Oh si! ¡Aquí está Wally!

Quiero un mate... Quiero fumar tus labios...



Quiero un mate... Quiero fumar tus labios...

   Quiero un mate, uno bien cuchichea’o... quiero tus besos, esos bien da'os... porque besarte me vuelve el weón más feliz de este universo, me vuelve un loco, me vuelve un músico sin instrumentos, sin compasión y sin sentimientos más que la hermosa realidad del amor, de la vida amada… Quiero mirarte a los ojos, esos bien hermosos, esos bien pomposos, cariñosos y sigilosos… quiero poder corromper tu andar, quiero que tropieces en mi camino y me des el más fuerte grito de tu maldad… Quiero poder fumarme tus labios, quiero poder besar un cigarrillo y comerme tu cuerpo entero… Quiero poder beber de boca, quiero poder embriagarme de tu corazón… pero por sobre todo quiero, que tú puedas besar mis labios, quiero que tú puedas disfrutar de una noche en mis brazos, y luego, esa noche, se transforme en dos, en tres, en cuatro y en todas las noches… Quiero que esas noches se transformen en días y que cuando abras tus ojos, me veas a mi… veas a este insignificante hombre a tu lado, pues es porque así un insignificante hombre se transformará en un ángel, pues solo ellos pueden poseer tal privilegio de gozar del amor y del placer de tal ser… Quiero que tu mirada me dé ese mate, con el que podamos conversar horas tras horas, mezclarlo con agua ardiente, para que esas conversaciones se hagan más intensas y nos enojemos de tanto pelear… para así, poder hacer uso de mis habilidades de seducción, y llevar mi disculpa a una relajada pasarela de pasiones y aglomeraciones de hormonas revoloteando en el andar de tu caminar impaciente… quiero que esa pasión, que desbordará la libertad, se vuelva pura inhumanidad, se transforme en la deslealtad absoluta de la verdad, le mentiremos a las mitad, sino a más, le mentiremos a los Dioses sin piedad, a la amargura de la soledad, puesto que nuestros corazones se perderán en la humedad de la ingenuidad de esos seres sin realidad, sin igualdad y sin agua de vanidad…

   También quiero, que luego de haber hecho todo eso y más, me refiero a haber disfrutado de el mate, de las peleas y de la cama, oh si, esa cama, en donde peleamos por ver quién ama mejor, por ver quién lo hace mejor, si, quién disfrutara más del otro, quién se aprovecha más del placer del otro, quién goza más con la realidad alterna a la realidad de la humanidad… Sí, quiero que después de aquello, en que ninguno de los dos resultó más ganador que el otro… quiero poder fumar tus labios, suavemente como un puro con sabor a chocolate y frutilla, quiero poder morder esos hermosos labios que posees en tu hermosa boca que está en tu hermoso rostro, el cual está en tu hermoso cuerpo, que es posesión de tu hermosa alma… Quiero saborear el humo de saliva, quiero poder recorrer nuevamente tu cuerpo, quiero, claro, que esta vez no luchemos, sino, esta vez solo disfrutaremos al cien por cien nuestro amor, el verdadero amor, ese que solo se puede sentir después de hacer lo que ya hicimos…

   Quiero beber ese mate bien cuchichea’o y quiero poder fumar tus labios...


Locura en una nube



Locura en una nube

En una nube surque tu cielo, 
tu voz me dio ilusión, 
tu silencio me dejó un desgarro...
me rompió el corazón.

De tus ilusiones tomé la fuerza
…para volar en la eternidad
…para romper los caminos
…para llegar a la verdad

La vida es el ahora, 
no el ayer perdido, 
ni el ayer muerto, 
menos aún, el mañana no nacido. 

En una nube surqué tu cielo,
sentí tus caricias en mi cuerpo
la pasión nos arrancó la vida,
nuestro amor se hizo el mejor verbo.

Necesitamos amar y ser amados, 
y al amor, darle permiso, 
que no triunfa, quien al menos no ha luchado...
que no vive, quien no ha amado.

¡Me sorprendió!


¡Me sorprendió!

En algún lugar de este pueblo
oscuro y desolado,
un hombre de corazón destrozado,
de alma penante en vida
y totalmente desesperado,
está a punto de su historia terminar,
pues al frasco está sujetado,
cual borracho a la barra de un bar,
casi preparado para hacerlo
y siempre despuntado
al valor suficiente 
para evitar el próximo final.
¡Me sorprendió!
Ya sólo ocurrió lo que no debía ocurrir,
la victoria se asoma
a su destino escrito con miedo,
a su camino rodeado de sombras.
Tras tragar y beber,
sin límite de cantidad
al pasar unos minutos de sanidad
un dulce sabor en sus labios
recorre sus sentidos,
su brazo izquierdo
se pone muy entumecido,
como si hubiera sostenido sobre la mesa,
un par de horas, un gran pesa.
Ya al momento final,
la cabeza se le vuela
y se pierde en las tinieblas,
el corazón se le aprieta y estruja
arrodillándolo al polvo,
arrodillándolo a la negra cara
de un muerte que no lo esperaba,
de verdad pensé que no lo lograba.

Carne y Hueso


Carne y Hueso

Cuando cae la noche, cuando se asoman esas bellas nubes para esconder la luna, cuando comienzan a caer gotas de vida y alegría, cuando se moja mi cuerpo entero con esa Alejandría...
...es entonces cuando te veo... y creo... que sin ti todo es feo... pierde sentido el deseo... tu alma acompaña mi credo... tras ese cedro... tu alma sube el cerro... que en mi corazón tiene al engendro... ser de oro e incienso... como en tu caminar por aquel lienzo... veo el comienzo... respiro tu esfuerzo... y pienso... que la vida se acabó sin tus ojos, lo que presiento... es el reverso... el verso... al ser de carne y hueso...
Me aleja la estima de la compasión, me acerca la idónea fantasía de tu ser. “¡Já!” Dirán cuando me escuchen. Más yo sé que la inescrupulosa falta de sentido me da la razón a lo que digo. La completa falta de risa en sus llantos por mi desesperación, me da la alegría de verte de vez en cuando.
PARASIEMPRE. Tal vez sea un inconfundible sentir de emociones que no se pueden incorporar al querer humano. Tal vez sea tu presencia la que no me deja tener precisión en mi persona, en mi ver, en mi actuar, en mi hablar; eres tú la que lo logra todo, incluso, el que un ser tan incompleto, pero tan llevado a ser como sí mismo, así como sólo soy yo, sea un ser tan completa e incorpóreamente diferente a sí mismo en este abismo como lo soy yo al tenerte así, claro, como lo mencioné, en frente tuyo.
“Sin tu amor mi vida muere”, dijo una canción, más perpetuamente yo viviré, contigo o sin ti, pero es contigo con quien quiero vivir, tal vez sólo un día, tal vez sólo una semana, tal vez PARASIEMPRE, pero no es ahora cuando te tengo, sino ayer, sino mañana, sino siempre.
Eres una mujer, como cualquier otra. No eres especial para nadie.
Como me gustaría poder decirlo así de fácil como se escribe, sin tenerte en frente, pues es una farsa. ¡Eres tú! De carne y hueso, desnuda, mostrando tu armadura de piel. Eres normalísima. Eres una mujer, como cualquier otra. Así me gustas. Tan normal que eres más linda que las demás. Tan normal que eres más inteligente que las demás. Tan normal que me llevas al cielo por años y aun no te tengo. Tan normal que aun te pienso, a pesar de todo, aun te pienso. Eres mi hembra de carne y hueso. ¡Eres tú!

El cambio


El cambio

Esta mañana debía acompañar a un amigo al médico, tenía que mostrarle unos exámenes y luego nos iríamos a jugar ‘PLAY’. Todo salió mal. Por gran desgracia su doctora era muy guapa y sensual, parecía un poco desviada de la realidad e inmadura, mas no pude evitar mientras ella hablaba con mi amigo, escribir en su libreta de certificados que la quería invitar a almorzar “¿Quieres almorzar conmigo Soy el amigo de tu paciente J.J.C., y sólo quiero almorzar contigo, si aceptas mándame un mensaje a este número y ojalá que él no se enteré o me matará. B.”

Habíamos llegado a la casa de mi amigo y eran como las 11am y mientras él me boleteaba en PES2011 recibí un mensaje de texto, uno que nunca pensé recibir, para ser bien sincero, pero que afortunadamente llegó, decía “Está bien, juntémonos en la esquina del centro comercial y nos vamos a algún lugar, procura venir a pie para yo manejar, nos vemos a la 1pm, se puntual. Beso, Fernanda”. De ahí en más, sólo pude decirle a J. que era mi hermana y debía ir a la casa, acto seguido, corrí a preparar la comida. Dejé algo a medio preparar y la fui a encontrar. Todo fue extraño al principio y claro, sus primeras interrogantes fueron aclaradas a medida que me las preguntaba, mi edad, el qué hago, qué tengo, etc. Me pareció aun más superficial de lo que pensaba antes, pero no dejaba de atraerme. 

Ya en mi hogar, afortunadamente solos y mientras conversábamos simplemente me miraba y no pronunciaba palabra alguna, se veía preciosa. De pronto, sonó su teléfono y contestó muy a prisa, como si estuviera esperando esa llamada desde hace ya algún tiempo y se estuvieran demorando demasiado. No cuestioné su actuar, de hecho, me tocó a mí esta vez... la observé detenidamente, su sonrisa, su mirada coqueta mientras me miraba y decía “creo que tiene algo”, a lo que no pude evitar pensar que hablaba de mi, luego dijo “luego hablamos, ahora no puedo”, ahí comprendí que o hablaba de mi o hablaba con algún amante suyo... o tal vez su esposo.

Nuestra conversación siguió y me sugirió jugar a algo, en lo posible un juego de mesa, sólo tenía ajedrez y precisamente no pensé que fuese una jugadora, pero se lo ofrecí y me dio una gran sorpresa. Ella poseía una capacidad analítica sorprendente... o tal vez sólo tuvo suerte, eso me llevó a pedirle algo, por primera vez no ataqué como un lobo, sino que me comporté como un perro de caza y le pedí un beso, se sonrojó por completo, sonrió y me dijo “eres muy pequeño para mí, eso no está bien” yo sonreí también, le guiñé un ojo y dije “Es justo lo que pensaba. Jaque mate”. Me levanté de mi silla, tomé la reina blanca del ajedrez y la puse en su mano, acto seguido, la llevé a la cocina, tenía listo mi almuerzo. Comimos muy a gusto, o al menos eso me pareció a mí, nuevamente ella me observaba y sonreía, y decidí sentarme a su lado u no al frente, como eran nuestras posiciones, no sé por qué pasó eso por mi mente, mas no lo hice, sólo sonreí y le pregunté si tenía pareja, un novio, esposo, alguien con quien saliera... mi sorpresa fue grata cuando me contó que estaba soltera desde hace un tiempo, no pude evitar una sonrisa de satisfacción, no pude evitar sonreír aludiendo a mi felicidad, no pude evitar sonreír y mirarla cálidamente... y ella no pudo evitar sonreír y mirarme tímidamente.

Ya en el balcón, sentados y fumando un cigarrillo de sabor a menta, conversamos de la vida, conversamos de su familia, de sus estudios terminados hace algún tiempo, de su carrera y su trabajo... evité hablar de mí, me sorprendió su vida, me sorprendió sus capacidades, de poco en poco dejó de ser sólo una cara bonita, una simpática mujer y una agradable conversación, también sumó a eso una interesante conversación, con firmes puntos de vista, un historia interesante y una agradable mujer. Fumando ya el cuarto o quinto cigarrillo y con una cerveza en la mano de cada uno -lo que también me agradó bastante-, empezamos a observar a los vecinos de los otros edificios y a los de las casas de abajo, empezamos a hablar sobre ellos, sobre sus mascotas y a imaginar lo que decían, también les hablamos y nos invitaron a una fiesta para esa noche. En determinado momento, y no sé cómo, la estaba besando tiernamente y con mis manos sólo en su cintura, al parecer no le agrado y dijo “deja eso carajo y bésame firme”, no pude evitar reír mucho y contagiarla a ella. Nos paseamos por todo el pequeño balcón haciendo un espectáculo más o menos importante. Nunca conocí a una mujer así de interesante.



Mente en Azul y Negro



Mente en Azul y Negro

Mente en Azul y Negro,
eso es lo que soy,
una simple-mente,
una impura-mente.
Que  mi alma mueve,
frágil y rápida-mente,
entre mundos y...
y posibilidades.

Mente en azul y Negro,
cristalina-mente,
oscura-mente,
mueve mis músculos y...
mi corazón late,
mi corazón libre,
mi corazón siente,
mi corazón hambre.

Mente en Azul y Negro.
Brillante-mente,
oscura-mente,
bella-mente.

Mis manos tiritan
al tocar tus labios,
al tocar tu alma,
al escribir en tus cabellos.

Mi mente, esa azulinegra-mente
canta al guiar mis manos,
al guiar mis labios,
al guiar mis cuchillos de tinta roja...

Mente en Azul y Negro,
despiadada-mente
demente-mente.
Destruye todo a su paso
creando nuevas mentiras
creando nuevas verdades
buscando nuevas y...
e indestructibles



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Interna - Externa

Entonces, he de convertirme en piedra, solo así abre de contemplar los ataques elementales, sin ser casi percibido, siendo cada ves, mas elemento.

O tal ves viento y llenar los resquicios vacíos del espacio, escudriñando diminutos orificio, escapándome de los dedos.

O quizás, fuego, y volverme ataque fulminante y asesino, ser al mismo tiempo dador, regalándote destellos y luces.

Posiblemente agua, para escurrirme constante y de súbito entre peñascos y abismos inimaginables.

Pero seguiría siendo limitado, mi fin seria marcado por el inicio del otro, quizás deba ser todo al unísono, y no, no lo soy y veo, y veo como tus diminutos brazos alcanzan el todo infinito, y como tu voz llena todo el espacio, y todo resquicio es llenado por tus fulminantes ojos color verde fantástico, realizo, me veo humano, me veo mortal.

INTERNA EXTERNA…(La Tona). ORGULLO GUATEMALTECO

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